miércoles, enero 19, 2011
miércoles, diciembre 22, 2010
domingo, diciembre 05, 2010
jueves, octubre 14, 2010
Hoy en esta tarde se me vino un pensamiento triste: mi papá murio a los 82 años, a punto de cumplir los 83. Yo tengo 41 años. Vivi con mi papá la mitad de su vida, y aun pensando mas, de marzo a octubre son seis meses. Casi 41 años y seis meses, la mitad de los 83 que cumpliría mi papá este 30 de octubre.
Vi las cosas triste. Peor aún, en esta tarde de Octubre, donde la noche comienza a caer desde las 6:30. Pensaba en estar en la casa, lo tranquilo que es estar en la casa, dejando que pase el tiempo. Pensé que el tiempo camina hacia la muerte y desde hace tiempo, desde que cumplí los 40, ya pensaba que había llegado a la mitad de mi vida. Veía la luz de la tarde mas oscura y seguía pensando en que podía quedarme asi, leyendo un libro siempre, encerrado en mi casa y dejar que los días transcurrieran, sin importar como, que tan rápido, ni lo que sucediera en ellos, hasta que un día, después de 40 años dejara de respirar y morir.
Vivi la mitad de su vida con mi papá (aunque solo vivi con él 15 años). Cuando nací el tenia la edad que tengo ahora. Tal vez el animo parecido, tal vez la misma fuerza que ahora tengo. Pensando en la vida y si habia hecho lo suficiente con ella. Mi imaginé a mi papá, a mi edad, cargándome o viéndome con los ojos amorosos. Eso me llevo a pensar en Paula, que estaba conmigo y en mis hijos, Jireh, Angel y Berenice. En Paula pensé que quizas viva con ella la mitad de mi vida y que un día, como yo, se encontrará con esta tristeza de vivir 40 años sin su papá.
Pense en los recuerdos que tengo en estos 41 años de vida. En los últimos momentos que vi a mi papá con vida, dos días, dos instantes demasiados cortos y el recuerdo de mi papá, los días de su funeral y me queda la certeza de que van a ser recuerdos que siempre van a quedar conmigo, que espero nunca olvidarlos.
Por lo pronto voy a escribirlos aqui.
Jueves: Dos días antes de su muerte lleve a Ángel y a Jireh para que lo visitaran. Mi Papá estaba sentado en la sala de la casa. Comimos algo que guiso Mamá. Estaba Chela, Mario y algunos de mis sobrinos, tal vez Lalo y Marcelo. Mario me pregunto si iba a ir a Colombia y le dije que no, que se había caído el trabajo, pero que a cambio iba a ir a Jalisco, por lo que solo perdía una semana de trabajo y lo decía para que me escuchará mi Papá.
Estuvimos un rato porque luego nos fuimos a la Sada, donde limpie el patio, removí la composta y trasplante una palmeras, siempre ayudada por mi hija. Ángel estuvo trabajando en la laptop y checando internet. Yo escanee unas fotos en la compu de Chela.
Viernes: Un día antes de su muerte lleve a Ana Paula para que viera a su abuelo (casi no lo veía). Ese día caminamos una hora y media por el Paseo Santa Lucia. Desde Hidalgo bajamos por la macroplaza y seguimos hasta la primera área de juegos. Regresamos en Taxi a la plaza Hidalgo y fuimos por Elena que estaba desayunando con Lulu. De allí fuimos a Liverpool a comprar una camisa que quería para llevar a mi reunión de la Prepa. En el estacionamiento levante a Paula y me dio un dolor en la espalda que me duró hasta el lunes siguente
Llegamos a la casa y mi Papá estaba sentado en su sillon reclinable. Lleva a Paula hasta él. Le extendió el brazo y le preguntó su nombre. Paula timidamente lo dijo y le dio un beso en la mejilla. Yo fui a sentarme en la sala y desde allí vi a mi Papá. Me queje de mi dolor de espalda y nos fuimos muy pronto. Ya no lo volví a ver. Esa tarde lamenté con Elena que a la cámara se le haya acabado la pila y que no se me haya ocurrido tomar una foto de Paula con mi Papá.
Me acuerdo que veia un programa donde estaba unas porristas y bromeé con él. "Esta enfermo del corazón y viendo esos programas, le va a dar un ataque". Solo sonrió y no dijo nada.
El día que murio pensaba ir a visitarlo pero decidí irme directo con mis hijos para ahorrarme gasolina. Estaba con Jireh haciendo una tarea, por primera vez, de su escuela. Ella estaba muy contenta. Yo me acosté en el suelo para mitigar el dolor de espalda y a cada momento le pedía la hora a Ángel para poder irme a la reunión de la prepa. Licha me hablo llorando "Papá, Benito" y supe lo que había pasado, "esta todo morado". Me fui manejando lo mas rapido.
Mi papá estaba en su sillos reclinable, el cuerpo hacia atrás, la cabeza hacia atrás y la boca abierta. Sus pies estaban doblados hacia el piso porque estaba sentado. Mi padre no tenía ni media hora que se había ido. Aún lo sentí tibio.
domingo, octubre 03, 2010
viernes, octubre 01, 2010
domingo, septiembre 26, 2010
miércoles, septiembre 22, 2010

Hoy me llego la luna llena como un regalo de Don Alfonso.

sábado, septiembre 18, 2010
miércoles, enero 06, 2010
miércoles, diciembre 23, 2009
viernes, diciembre 18, 2009
Ana Paula duerme en el sillón
miércoles, noviembre 18, 2009
lunes, noviembre 09, 2009
miércoles, noviembre 04, 2009
Luna de Noviembre
Regresando de Monterrey nos toco una luna inmensa. Atrás dejábamos un cielo rojizo que solo se pinta así en noviembre. Con nostalgia recordé otras tardes de noviembre con el mismo cielo, en las cuales caminaba sin rumbo por Monterrey mientras te imaginaba a mi lado, asombrada de ver las cosas pintadas por esa luz.
Pero eso ya fue hace mucho tiempo, Y es cierto lo que dice Pacheco, ya no somos los mismos. Ni tú, ni yo, ni la ciudad, ni los recuerdos.
Elena viaja en el asiento de atrás de la camioneta. Ana Paula duerme. Cuanto quisiera que mi hija pudiera ver la inmensidad de esta luna. Pero duerme tranquila. Pienso en mis hijos en Monterrey. Me imagino con ellos enseñándole la luna
La tuvimos para nosotros en todo el camino. Había rectas donde me quedaba enfrente. Hipnotizado por su luz plateada temía que me lanzara por la carretera en un efecto parecido a las de las olas en el mar. Me confundía su luz con la luz de los autos. Temí seguir derecho hacia la luna en una curva. Goce de su luz iluminando la obscuridad de la carretera.
Recordé a Yuri y a Cristóbal en un cerro de Cerro Prieto, perdidos en la inmensidad del cielo abierto, con los rayos de una tormenta a lo lejos. Nos preparamos con toda la leña para danzar en la noche e invocar a las musas con los poemas que les escribíamos. Era el círculo de octubre
Los tres nos perdimos esa noche. Cristóbal se quedo con la nostalgia de los antiguos seres que habitaban la sierra madre que les pario. A él y a todos los que le siguieron. Yuri se quedo en la perfección del poema, en la forma de la emoción. Yo, en cambio, me perdí en ti y nunca supe como regresar a aquella noche
Tú ya no estabas. Ya te habías ido. Tal vez nunca estuviste. O nada fue cierto. O esto no es cierto y nosotros seguimos siendo los mismos. Todavía nos amamos, pero estamos condenados a perdernos.