jueves, octubre 13, 2011

Rio de muertos

Soñé un rio como el de raíces, por el cual subía por un camino de terracería serpenteante. El camino me dejaba ver el rio desde acantilados entre el follaje verde de los árboles o a veces me permitía verlo al nivel del suelo, siempre a mi derecha. Llevaba mucha agua terrosa y una corriente con fuerza que levantaba el agua en las curvas de la serpiente. Por el camino terregoso y seco caminábamos muchos en fila india, rio arriba y de vez en cuando volteábamos a ver el rio donde cientos de cuerpos bajaban, flotando, acostados, mujeres, hombres, niños. De pronto alguien gritaba que iba uno vivo, nos acercábamos a la orilla a ver como se lo llevaba el agua. Aunque sabía que se iba a ahogar en esa furia, me quedaba una esperanza de descender, de flotar, de que no me ahogara.

Es un sueño sobre la violencia en nuestra ciudad.

martes, octubre 04, 2011

Exclusión

Me comprometí a dar una conferencia sobre exclusión social y seguridad. Ya tengo un trabajo que va a ser capítulo de un libro y me confie. Ahora tengo que rescribirlo para que dure 15 minutos en el microfono. Voy a a estar con mi maestra de teoría social, con un amigo Dorctor en Antropología y con Magda.

Es hoy y el compromiso hizo que me despertara a las 4 de la mañana. A ver como me va. Todo sea por no quedarme excluido.

lunes, octubre 03, 2011

En la mañana del domingo desperto a Paula una pesadilla que tuvo. El viernes en la noche estuvo jugando en el parque con una de sus amigas. La amiga era la maestra y cuando una niña quiso entrar a jugar la amiga-maestra le dijo que sí pero “tienes que obedecerme”. Entonces Paula soñó este domingo que una nueva maestra los había llevado a un parque a jugar y sus amigos de la escuela no la querían obedecer y ella les gritaba para que hicieran caso y no la escuchaban y se despertó a punto de llorar. Me contaba su pesadilla mientras nos abrazábamos. Cuando llego Elena de la Barbacoa fue lo primero que le dijo.

Recuerdo una pesadilla de niño. Tenía como la edad de Paula. Estaba sentado en una banca del Parque de la Sada con mi tía Luteria, “mi tía botella”, comiéndome un rico buñuelo de canela que ella hacía muy sabrosos y pasaba un niño, me lo quitaba y yo lloraba, mientras "botella" me consolaba.

Pienso en esto mientras viajo en el autobús de las 6 am de Reynosa a Monterrey. Estuve leyendo este fin la construcción social de la realidad, de Berger y Luckman para una clase que debo de dar la próxima semana y una de las cosas que traía en mente era un pequeño párrafo donde hacen referencia a los sueños y las tensiones que crean en la conciencia, pero que distinguimos claramente de la realidad suprema, como le llaman a la realidad de la vida cotidiana, la que experimentamos en estados de plena vigilia. Mientras leía esto recordaba mis últimas pesadillas, unas con un tema recurrente y otra que tuve el sábado, cerca de a las 2 am y donde soñé que estaba pagando con un boleto o un tarjeta en una cafetería de la Universidad. La cajera metía mano en mi cartera y yo sospechaba que tomaba un billete de 500 pesos. Le reclame su acción a lo que me contestó “nos aseguramos que los que pagan así traen efectivo” y comienza a hablar a seguridad diciendo que se presentaba un caso de los que previamente habían hablado. En eso llamo la atención a todos los que estaban en la cafetería y les comento si escucharon que había sido grosero o si le había gritado a la mujer. Les pedí que se apuntaran con mi amiga (una que me acompañaba) para que después testificaran, porque me iban a desaparecer al tiempo que llegaban los guardias privados de la Universidad y me sacaban esposado con unos cinchos blancos de plástico.

Mis otras pesadillas tienen que ver con la violencia que vivimos en las que me sueño en calles de Monterrey en las que anduve en otros tiempos trabajando y veo sicarios y al ejercito cerca de mí, con armas largas, caminando por calles paralelas y a punto de enfrentarse a balazos, mientras trato de escapar, de esconderme. Veo chavos en la calle, como las pandillas de antes, pero en vez de piedras traen armas, la gente en la calle como salían cuando se armaban las pedradas y el ejército armado por completo, patrullando casa por casa y yo tratando de huir.

Esa es la realidad en mis sueños, las tensiones que actúan sobre mi conciencia. Reflejo de otras tensiones diarias, de otro stress con el que vivo día a día, pero que nacen de la realidad cotidiana que vivimos en esta ciudad y en este país. El viernes viaje a Reynosa, se me hizo de noche en la carretera y ahí estaba la tensión. Hoy lunes, mientras espero el autobús de las 6 am, veo el telediario y la noticia es: asesinan a una mujer de 39, con sus hijos de 14 y 15, y una vecina más, mientras habían salido a la tienda en las calles de la Luis Echeverria. El esposo abraza desconsolado el cuerpo de la mujer cuando llegan las ambulancias, después se le ve llorando en una pared. Pienso en Ángel y en Bere, en mis sobrinos, en los hijos de mis amigos, en las bandas con las que trabaje en otro tiempo, en lo fragil que somos, en Elena manejando a esa hora rumbo a su trabajo después de haberme dejado en la central, con Paula aún dormida en el asiento de atrás. Esta es la realidad con la que vivimos, la misma que me hace soñar mis pesadillas.

miércoles, enero 19, 2011

2011

Ya empezó otro año más. Comencé el año trabajando y he recibido dos propuestas de trabajo hasta ahora. Parece que todo pinta bien. Espero que este sea un año de vacas gordas

miércoles, diciembre 22, 2010

Anoche Ana Paula, mientras se dormía dijo

-Quiero tener un hermanito, yo soy sola
-Pero tienes muchos primos
-No esos no. Uno que este aquí

domingo, diciembre 05, 2010

Celos

Ana Paula le gusta la canción de celos de Daniela Romo. La versión antigua y la versión nueva de Fanny Lu, a quien ella mencionaba pero no sabíamos quien era.
Le he puesto en Youtube la vieja versión, donde sale Daniela Romo y Miguel Bose; se ha puesto a bailarla y cantarla. Luego, durante tres veces seguidas, le puse la nueva que le gusto más.

No he podido dejar de verla y pensar en lo tanto que la quiero. Me acordé de cuando tenía como 10 años y veía el videoclip en la tele, enamorado de la cantante, de su pelo lacio y largo, y de su voz. Trataba de imaginarme frente al televisor y pensando en que nunca me hubiera imaginado que 30 años después vería a mi hija cantando esa canción y sentir este amor que siento por ella. Con la magia del internet uno tiene la oportunidad de acercar fechas tan lejanas.

jueves, octubre 14, 2010

41 años

Hoy en esta tarde se me vino un pensamiento triste: mi papá murio a los 82 años, a punto de cumplir los 83. Yo tengo 41 años. Vivi con mi papá la mitad de su vida, y aun pensando mas, de marzo a octubre son seis meses. Casi 41 años y seis meses, la mitad de los 83 que cumpliría mi papá este 30 de octubre.

Vi las cosas triste. Peor aún, en esta tarde de Octubre, donde la noche comienza a caer desde las 6:30. Pensaba en estar en la casa, lo tranquilo que es estar en la casa, dejando que pase el tiempo. Pensé que el tiempo camina hacia la muerte y desde hace tiempo, desde que cumplí los 40, ya pensaba que había llegado a la mitad de mi vida. Veía la luz de la tarde mas oscura y seguía pensando en que podía quedarme asi, leyendo un libro siempre, encerrado en mi casa y dejar que los días transcurrieran, sin importar como, que tan rápido, ni lo que sucediera en ellos, hasta que un día, después de 40 años dejara de respirar y morir.

Vivi la mitad de su vida con mi papá (aunque solo vivi con él 15 años). Cuando nací el tenia la edad que tengo ahora. Tal vez el animo parecido, tal vez la misma fuerza que ahora tengo. Pensando en la vida y si habia hecho lo suficiente con ella. Mi imaginé a mi papá, a mi edad, cargándome o viéndome con los ojos amorosos. Eso me llevo a pensar en Paula, que estaba conmigo y en mis hijos, Jireh, Angel y Berenice. En Paula pensé que quizas viva con ella la mitad de mi vida y que un día, como yo, se encontrará con esta tristeza de vivir 40 años sin su papá.

Pense en los recuerdos que tengo en estos 41 años de vida. En los últimos momentos que vi a mi papá con vida, dos días, dos instantes demasiados cortos y el recuerdo de mi papá, los días de su funeral y me queda la certeza de que van a ser recuerdos que siempre van a quedar conmigo, que espero nunca olvidarlos.

Por lo pronto voy a escribirlos aqui.
Jueves: Dos días antes de su muerte lleve a Ángel y a Jireh para que lo visitaran. Mi Papá estaba sentado en la sala de la casa. Comimos algo que guiso Mamá. Estaba Chela, Mario y algunos de mis sobrinos, tal vez Lalo y Marcelo. Mario me pregunto si iba a ir a Colombia y le dije que no, que se había caído el trabajo, pero que a cambio iba a ir a Jalisco, por lo que solo perdía una semana de trabajo y lo decía para que me escuchará mi Papá.

Estuvimos un rato porque luego nos fuimos a la Sada, donde limpie el patio, removí la composta y trasplante una palmeras, siempre ayudada por mi hija. Ángel estuvo trabajando en la laptop y checando internet. Yo escanee unas fotos en la compu de Chela.

Viernes: Un día antes de su muerte lleve a Ana Paula para que viera a su abuelo (casi no lo veía). Ese día caminamos una hora y media por el Paseo Santa Lucia. Desde Hidalgo bajamos por la macroplaza y seguimos hasta la primera área de juegos. Regresamos en Taxi a la plaza Hidalgo y fuimos por Elena que estaba desayunando con Lulu. De allí fuimos a Liverpool a comprar una camisa que quería para llevar a mi reunión de la Prepa. En el estacionamiento levante a Paula y me dio un dolor en la espalda que me duró hasta el lunes siguente

Llegamos a la casa y mi Papá estaba sentado en su sillon reclinable. Lleva a Paula hasta él. Le extendió el brazo y le preguntó su nombre. Paula timidamente lo dijo y le dio un beso en la mejilla. Yo fui a sentarme en la sala y desde allí vi a mi Papá. Me queje de mi dolor de espalda y nos fuimos muy pronto. Ya no lo volví a ver. Esa tarde lamenté con Elena que a la cámara se le haya acabado la pila y que no se me haya ocurrido tomar una foto de Paula con mi Papá.

Me acuerdo que veia un programa donde estaba unas porristas y bromeé con él. "Esta enfermo del corazón y viendo esos programas, le va a dar un ataque". Solo sonrió y no dijo nada.

El día que murio pensaba ir a visitarlo pero decidí irme directo con mis hijos para ahorrarme gasolina. Estaba con Jireh haciendo una tarea, por primera vez, de su escuela. Ella estaba muy contenta. Yo me acosté en el suelo para mitigar el dolor de espalda y a cada momento le pedía la hora a Ángel para poder irme a la reunión de la prepa. Licha me hablo llorando "Papá, Benito" y supe lo que había pasado, "esta todo morado". Me fui manejando lo mas rapido.

Mi papá estaba en su sillos reclinable, el cuerpo hacia atrás, la cabeza hacia atrás y la boca abierta. Sus pies estaban doblados hacia el piso porque estaba sentado. Mi padre no tenía ni media hora que se había ido. Aún lo sentí tibio.

domingo, octubre 03, 2010


Una noche como esta, estuve en un cuarto de hotel con mi papá en Matehuala, a donde habíamos ido a pagar una manda que creía debía mi tía Chana. Inútil recorrimos el pueblo buscando a una amiga de la tía.

Al día siguiente viajamos a Real de Catorce a visitar a San Francisco en su fiesta. Mi papá se reencontraba con los santos y yo por primera vez le hable de mi vida amorosa. La única vez en esta vida. No hubo ni una noche más como aquellas, ni un solo viaje como aquel.

viernes, octubre 01, 2010

Papá mío, padre mío.

¿Donde estas padre mío? Ya empezó octubre y comenzó sin ti. Ya no habrá más un mes contigo y un 2010 en el que que tu estés, ni un año más en el que existas.

Aun pienso en ti y creo que no era cierto, que aún vives y te puedo ver. Ya no hay un mundo en el que tu estés. 

domingo, septiembre 26, 2010

No te queríamos enterrar. Sin decirlo, agradecimos que no estuviera tu hija Nanis en la ciudad, ni que tu hermana Elena estuviera cerca, para tenerte más tiempo con nosotros. Tenemos que esperarlas, decía alguien de mis hermanos y los demás lo repetíamos para espantar a la muerte.

Tenemos que esperarlas, asentíamos jubilosos, con la alegría de tenerte mas horas con nosotros.
(porque los muertos se entierran tan pronto, yo te hubiera tenido una semana en tu cuarto, te rezaría durante un mes y te bañaría y vestiría durante un año)

Te queríamos seguir viendo hermoso en tu lecho, dormido, sonriendo como siempre lo hacías y te sacamos fotos con los celulares para tenerte siempre con nosotros, tan vivo como te vimos.

No te lloraba porque te vi tan vivo. 

El trece es el trece aunque lo quiten en el avión. Si te toca el catorce, vas en el trece, que no te hagan creer otra cosa. Además la mala suerte no se va a equivocar al contar, no va a decir "a chinga que paso". Simplemente va a decir "vente mi´jito que a ti ya te toco"

Hoy me tocó viajar de Reynosa a la Ciudad de México con Lorena Herrera, Rodrigo Vidal, Humberto Elizondo, el hijo de Vitola y un actor que no conozco. Para mi hubiera sido otra güera cualquiera, si no fuera porque Elena  cuando los vio en la sala de entrada del aeropuerto se dio cuenta quienes eran.   Tuvimos nuestro ventaneando durante media hora: esta flaca, no tiene nalgas firmes, te diste cuenta, tiene mucho pecho, esta fea, no si tiene muy buena pierna.

No me tocó sentarme junto a ella. Tal vez intercambiar miradas por menos de un segundo, oír su voz y su risa mientras trataba de leer  en la sala de espera Ensayo sobre la ceguera, de Saramago. Vi que le tocó sentarse en la cola del avión como pudo tocarme a mi o a cualquier otro.

Me tocó el asiento 14,  justo atrás de Humberto Elizondo, que se sentó en el asiento 12 y por primera vez me doy cuenta que el número 13 no existe, desaparece. Me confundí. Recorrí del 11 al 15 para aclarar el error y convencido de que no era así, que ni el avión ni mi conteo visual estaban mal, terminé por sentarme en el 14a con el presentimiento de que si el 13 es de la mala suerte, a mi me va a tocar, porque la mala suerte no se va a equivocar al contar. El 13 sigue siendo el 13.

Seguí leyendo a Saramago. El avión despegó y volteé a ver abajo la ciudad de Reynosa. Reconocí las avenidas, las calles y las colonias. Las calicheras me siguen impresionando como la primera vez que las vi hace 5 años, cuando salí a conocer la parte mas pobre de la ciudad.

No pude evitar pensar en mi papá. ¿que es lo que mi papa pensó el día de su muerte? ¿que pensamiento tuvo al despertar ese día? Me pregunto si mi papá cada día que despertaba y se veía vivo, pensaba en eso, en vivir el día una vez más. ¿O si pensaba que era su último día?

Ese día no fui a verlo por la mañana por evitarme la vuelta y no gastar gasolina (no tenía dinero para ponerle a la camioneta) Lo vi dos día atrás y el siguiente, justo antes del día de su muerte, pero fue muy corto el tiempo que estuve con él. Lo vi sentado en el sillón donde vivió, sus últimos instantes y ese va a ser mi último recuerdo de mi papá en vida.

Me puse triste en el vuelo. Aún no puedo asimilar que mi papá ya no este, que ya no lo voy a poder ver. Lo extraño mucho.

Lo único que puedo pensar es que Lorena Herrera fue un regalo más de mi papá para que pueda seguir con esta vida. Para ya no tener que seguir pensando si es bonita, porque pude ventanearla por un buen rato.

miércoles, septiembre 22, 2010



Hoy me llego la luna llena como un regalo de Don Alfonso.

Cuando la descubrí se la enseñe a Paula y se sorprendió por el tamaño. Cuando fuimos al parque pensé que esa misma luna iluminaba el lugar donde quedó mi papá. Para que este muy contento.
Y ahorita acaba de pasar, en esta privada donde vivo, algo que nunca sucede: una camioneta con "busca un confidente" trayendo los ritmos vallenatos de mi tierra. Pensé que era alguien en el parque y salí a buscarlo y decirle los recuerdos que me traía la música, pero entonces descubrí que no había alguien con una grabadora sentado en alguna de las bancas y regresé a escribir de los regalos que da la vida o que me manda mi padre.

Cuando fui a ver a mi papá al hospital me sentía muy triste porque algo me decía que eran sus últimos días. Yo pensaba que así iba ser, que muy pronto se iba a ir. A veces me daba la esperanza de que aguantara unos años más y quería que fuera así, pero la razón me decía que no era posible. Tenía años de pensar en eso.
Ahora me pongo triste porque no voy a poder verlo de nuevo, platicar con él, sentarme con él. Ese día le di un beso, tal vez el segundo o el tercer beso en mi vida de adulto.
Tantos temas que quise tocar con él. Tantas preguntas que quedaron en mi. Preguntas sobre él, sobre su vida, su infancia y su juventud. Lo poco que se son cosas que de pronto contaba o que otros contaban.
Contarle que si soy bueno en esta vida es por lo que él me enseño a serlo. Aprendí lo que observe de mi papá. Si cierro la llave cuando me baño no es porque un ecologista mi hizo ser consciente, sino porque mi papá siempre exigió que ahorraramos agua, que apagáramos los focos para no gastar luz.
Lamento estos años que estuve lejos de mi papá, de mi mamá. El poco tiempo que les daba cuando los visitaba. Pero si me alegro que cada vez que veía a mi papá le demostraba cuanto lo amaba, que mis hijos se lo demostraran cada vez que lo visitaban, abrazándolo, besándolo, respetándolo.
Bere fue la primera que vi al abuelo. Estaba preocupada por mi y por la abuela. Ángel pudo ver a su abuelo junto con Jireh. Jireh dijo que sonreía pero que le habían pegado los labios. Hizo una oración pero se lo olvido decir Amén, hasta que se lo dije. Ore con ella. No le pregunte que pensó, solo la vi inclinando su cabeza.
Ángel estaba triste, pero no lloro. Yo no llore para que mis hijos no se pusieran tristes. Pero solo cuando Jireh dijo que su abuelo sonreía vi a mi papá alegre y sentí una felicidad extraña, una tranquilidad. Me di cuenta que papa sonreía y ya no lo vi muerto: lo vi lleno de vida.
La última en verlo un día antes de su muerte fue mi pequeña Ana Paula. Ese día caminamos una hora y media en el Paseo Santa Lucía y después fuimos con el abuelo, al que pudo darle un beso. Cuando le dije que íbamos a ver al abuelo dormido en la capilla me dijo "primero vamos a caminar mucho y luego vamos a ver al abuelo" Mi hija se asusto al verlo detrás del vidrio. fue a la única que le dije que su abuelo había querido quedarse dormido por eso se asusto. Pidió que nos alejáramos pero luego espontanea dijo "vamos a ver al abuelo" y lo lleno de besos que le mandaba con sus dedos "en un cachete, en el otro, en la nariz, en la frente, en los ojos, en una oreja, en la otra oreja". Su mamá le dijo que le dijera al abuelo que ella me iba a cuidar, que no se preocupara y el día de hoy llego diciendo que el abuelo le había dicho que ella me cuidara.
Fué mi papá de 41 años y abuelo de cuatro de mis hijos. Te voy a extrañar, va a ser difícil no verte, pero siempre estarás en mi corazón y en el de mis hijos

sábado, septiembre 18, 2010

Hoy falleció mi padre. Una lluvia que cayo sobre la Constituyentes fue el primer acontecimiento de los muchos que sucederan sin su presencia

miércoles, enero 06, 2010

Salgo. Me asomo al parque. Juegan unos niños. Me recargo en el barandal para que me sostenga. Siento el aire frío de enero. Traspasa mi cuerpo. Puedo sentirlo en mis piernas, en mis brazos, en mi cara. Me recuerdo de niño en la casa de la Sada, pegado al barandal, mi cuerpo tan solo llega a la mitad. Mi cara entre los barrotes de fierro buscando inútil alargar la mirada que topa con las casas de enfrente, con las casas de la bocacalle. Me recuerdo solo como me siento ahora, extrañando a mi familia que se ha ido de la casa de mis tías. Hoy me siento solo, igual que entonces
Siento el aire frío sobre mi cara. Siento mis ojos con la humedad del aire, pero no se si sea el aire o son las ganas de llorar.
Espero a Elena. Espero a Ana Paula. Un carro entra por la privada pero sigue de largo. Es la vecina.
En tardes como esta que haría si estuviera solo. Si no estuviera esperando a alguien. ¿que me pasaria?

miércoles, diciembre 23, 2009

Mi nuevo proyecto de FarmiVille
Ayer fui a McAllen de compras con Diana, la madrina de Ana Paula. Me contaba que su hermano esta cultivando Encinos en un rancho de Allende o Montemorelos, que ya han crecido a la altura de un metro y que le ofreció varios para su terreno.
En el estacionamiento de "las tiendas" nos encontramos un encino como de 6 metros que tenia el suelo tapizado de Bellotas. Recogimos en total 84 de ellas y con esto comienzo mi nuevo proyecto de cultivo de arboles.
Pero no es tan sencillo como los frijolitos en algodón de la primaria. Lo primero que encuentro es que en México hay como 200 especies de encinos, que pertenece al género quercus, que aproximadamente tiene 500 especies. Tal vez las bellotas que recogí sean de una denominada Mexican White Oak o Monterrey Oak y que en Monterrey se le llama a veces como roble encino.

viernes, diciembre 18, 2009



Ana Paula duerme en el sillón

Ya son dos noches que Ana Paula se queda dormida en el sillón. Anoche veía la Sirenita. Hoy fue Diego y un episodio en ingles llamado Mother Day. Elena había salido a una posada de compañeros de su trabajo, por lo que mi niña y yo nos quedamos solos, solin, solitos como dice Sid, el dormilon de la era de hielo.

Paula estuvo jugando con los bloques de madera, construyendo castillos que se caían cada vez que movía la mesa al agacharse para recoger los caídos al suelo. Después hizo una figura que era para mi una flor que me gusto y decidí tomar una foto. Después ella misma me aclaro que eran los que estaban comiendo: rectángulos sentados sobre triángulos, que eran sillas, alrededor de un cubo que era la mesa, con lo que me demostró mayor elaboración que la mía o imaginación, porque la mía fue engañada por la vista y la suya fue llevada al máximo por la fantasía del juego, cosa que deje que se fuera de mi hace muchos años.

Le recalenté la pizza que me compre al mediodía como premio a mi esfuerzo, por sobrevivir a mi último día de clase. Aunque hay que aclarar que no hubo clase, llegue 10 minutos tarde y los "huercos" aprovecharon el desorden de una pastorela que presentaron los grupos de prepa para huir del salón. Lastima. Les iba a hablar del existencialismo y de la crisis de la educación actual, de la posmodernidad, del desprestigio del docente ante la televisión o el espectaculo, la apatía escolar y de la angustia de los profes, de la escuela posmoderna sin tarea que cumplir. Lastima. Me quede con mi clase y con mi angustia. Me quede con mi chiste de que el primer emo, que nació en 1889, ya sufría a principios del siglo pasado, cuando publica en 1927 el Ser y Tiempo. Y que el segundo ya en 1943 se angustiaba por la nada.

Pues comimos Pizza recalentada de Littles Cesar- de las de al instante por 69 peso- Le puse Yo Gabba Gabba y acabamos con Diego. Solo aguanto una vuelta del episodio porque al final se quedo dormida, acostada en el sillón y con los pies descansando en mis piernas. Yo seguía en la laptop sin hacer realmente algo. Tantas cosas que pudiera encontrar en mi ventana americana y no soy capaz de llegar a una. No soy algo distinto a lo que ya señalaba los emos existencialistas. La angustia de tener toda en mi ventana americana y no saber que hacer o a donde ir, concretarme en algo, visitar una pagina o encerrarme en el facebook sin realmente ver algo. Ser algo pero sufrir ante la posibilidad de ser algo distinto. Angustiarme en el intento.

Ana Paula se durmió tranquilamente, con su cobijita de princesas, mientras yo angustiado veía si mis Poinsettias ya habían crecido mas del 50 por ciento. Tengo que planear para mañana su cultivo y eso me angustia porque no se si me alcance el tiempo antes de irnos para Monterrey

miércoles, noviembre 18, 2009

De pronto Ana Pava se convirtió en Ana Pauuula

Así, en la noche de ayer que regresábamos de ver al Dr. Medina, Ana Paula venía concentrada en un monologo interminable de monosilabos, palabras mochos, palabras completas y demás expresiones de su corta edad. Comenzó a hablar de sus amigos de la guardería, de su "hermano" Brayan, de su amiga Kesi, de Daniel, de Cabrera, de Emanuel, de Beca.

"A Daniel que chistoso" - por que hija- y hacía un ruido como de bebé aullando o gritando. De allí comenzamos a preguntarle los nombre de sus papás, o sea, el mio y el de Elena. - ¿Y como te llamas hija? y por primera vez dijo "Ana Pauuula". Lo decía deteniéndose en la U, como si nos quisiera enseñar a decir correctamente su nombre. "No no así, Ana Pauuula, Ana Pauuula". -Ana Pauuula- repetía como aprendiendo la lección que me daba mi hija.

¿La escuchaste?- Le digo a Elena- Por primera vez dice su nombre de manera correcta. Sonreí recordando que dio fruto hablarle siempre de forma correcta y no imitar sus palabras como "pava" y demás que forman su vocabulario de casi tres años


lunes, noviembre 09, 2009

La caída del muro

La noticia de la caída me toco en los tiempos en que estaba en la facultad. Tenía 20 años y apenas comenzaba a entender lo que existía en el mundo. Cuando llegue a la escuela , no era comunista ni socialista. Apenas si tomaba partida en las defensas que tenía Tania o Patricio sobre Cuba o la vieja URSS. Asentía a algunos de sus argumentos, en otros apoyaba a Diego que defendía al capitalismo. No recuerdo ninguno. A lo lejos puedo pensar que Tania y Patricio defendían la igualdad en Cuba, las posibilidad de vivir mejor, de educarse, de no ser explotados. Diego, por su parte, recuerdo que hablaba de la libertad, de ser dueño de algo, tener carro o una casa.

Pero si era antiimperialista. Y eso lo asumía. Tal vez sin argumentos, sin saber realmente el significado de mi posición o, tal vez sin tomar seriamente partida en lo mismo. Si se trataba de protestar, podía hacerlo. Si se trataba de marchar en contra de la guerra del golfo, con Rebeca, Leticia, Homero, Cristobal, Cesar, y con los Perredistas y los de Tierra y Libertad, grafiteando con Eleocadio consignas antiyanqui en las paredes de los comercios en Juárez, Padre Mier, Pino Suárez y Constitución, ruta que nos llevaba al Consulado Americano, podía sentir ese sentimiento que me acercaba más a la izquierda.

Recuerdo en la marcha que llegamos y vi a Marco Curzio taparse la cara. Lo hacia porque no quería que lo rechazaran si alguna vez tramitaba su visa. A mi no me importaba viajar a su país. No había hecho el Servicio Militar. Por lo tanto no tenía Cartilla Militar, mucho menos podía tramitar un pasaporte mexicano, así que no me importaba que me vieran, me tomaran foto y me archivaran en una gaveta de la inteligencia yanqui.

Pero igual me paso cuando los de Sociología viajaron a Cuba financiados por la Facultad. No me importo ir, ni hacer el esfuerzo de tramitar un pasaporte. Para que iba a un país como Cuba, por mas socialista que lo fuera. Quería quedarme en México. Más específicamente, en Monterrey. Lo único que lamento ahora es haber viajado gratis que es lo único bueno de esos viajes.

Así que la apertura del muro, me toco a los 20 años, con la ingenuidad de un joven de esa edad, que a crecido ajeno al mundo, a las ideologías políticas y al conocimiento social. Seguíamos a la Perestroika. Eramos los jóvenes del recien nacido PRD. Leíamos en Nexos y la Jornada lo que estaba pasando y lo que pasaba realmente con el mundo socialista de la época.

El socialismo si era una esperanza para aquellos jóvenes que aún nos considerábamos de izquierda. Esperanza, tal vez ingenua, pero en fin, era la única.

Así que recuerdo un sentimiento de vació cuando se cayo el muro. Una esperanza rota, marchita. Un sentimiento de derrota que disfrazábamos de ironía. Cristobal y Cesar Gabriel ironizaban con una canción de los Enanitos Verdes Estoy parado sobre la muralla que divide Berlin Oriental del Occidentaaal.... Estoy viendo como esos guardias comunistas logran matar a todo el que, quiera pasaaar. Pero como dijo go go go Gorbachev, como dijo go go go Gorbache, desapaaaarecer, desapareceeer. Si lo festejábamos. Lo comprendíamos. Creíamos en la apertura de Gorbachov sin saber a ciencia cierta lo que estaba pasando en la URSS, como una esperanza de rehacer un paraíso perdido en lo que llamábamos el socialismo real. Así le decíamos como defensa de un socialismo posible al que decíamos llamaba Marx y aún no existía en el mundo, que habían traicionado Stanlin y sus regímenes totalitarios


Si nos creíamos revolucionarios pero no nos importaba hacer la revolución. Ningún intento de formar un grupo, un bloque, una cédula revolucionaria. Eso estaba generaciones atrás de nosotros y nos burlábamos de los rezagados como Zapopan, el último revolucionario que llego al grupo sintiéndose cabeza misma del cambio revolucionario. Viva la revolución, la revolución que no, abran paso a la revolución, y en que contribuye eso a la revolución, eran las frases de nuestra ironía.

A lo más que aspirábamos era ser democráticos. Compramos ese discurso del sistema y lo hicimos nuestro en todos lo que hacíamos, sin darnos cuenta de como nos envolvieron en el. Así que la democracia llego a nuestras vidas. Decidíamos juntos en todo. En la escuela, en la junta de los sábados de los jóvenes del PRD, en la decisión de nombrar a Cristobal como candidato a Consejero Alumno en la casa de Lety, por más que dijeran que era el Cacique quien imponía todo. (tal vez si imponía pero no nos dábamos cuenta, por alguna razón debimos de nombrarlo así)

Pero nosotros ya no somos los mismos. Ni el mundo ni lo que quedo del viejo orden que conocimos. Ni siquiera estamos juntos, ni nos vemos. Nos perdimos en esos años al igual que se perdió el muro. El Muro se cayo y nosotros nos caímos con él. El que levantamos algún día cayo en algún lugar. Sus escombros desaparecieron porque cada quien recogió una parte y se lo llevo consigo, sin avisar a nadie, sin despedirse de nadie, sin decir esta piedra es mía.